AUJCT - Asociación Uruguayo Japonesa de Cooperación Técnica

Princesa japonesa visitó Uruguay PDF Imprimir E-mail

Princesa TakamadoLa Princesa Takamado visitó el Uruguay el 17 al 19 de setiembre en su primera visita a este país. Es la segunda vez que un miembro de la Familia Imperial japonesa llega a nuestro país.
La primera visita oficial fue realizada por la Princesa Sayako en el 2003.
La Princesa Takamado tercera hija del Príncipe y de la Princesa Mikasa y prima del Emperador Akihito, asistirá a la ceremonia de conmemoración de los 100 años de la inmigración japonesa al Uruguay y el objetivo de su visita es fortalecer aún más los lazos de amistad que unen a Uruguay con Japón.
La Asociación Uruguayo – Japonesa de Cooperación Técnica adhiere a la Celebración y expresa su beneplácito por la visita de la Princesa Takamado a quien le damos desde aquí la más cordial bienvenida y expresamos nuestro sincero deseo de bienestar durante su estadía en nuestro país y un feliz retorno a su Japón natal.

Palabras del Sr. Emilo Ohno. Presidente de la Comisión de Festejos de los 100 años de Inmigración Japonesa en Uruguay, pronunciadas en los Actos llevados a cabo en el Club de Golf el pasado jueves 18 de setiembre.

Su Alteza Imperial Princesa Takamado.
Señor Embajador del Japón Don Masami Takemoto
Señor Ministro de Industria y Energía Ing. Daniel Martínez.
Señor Presidente de la Asociación Panamericana Nikkei, Sr Félix Kasamatsu


Señoras y señores

Muy buenas tardes

En mi calidad de Presidente de la Comisión de festejos por los 100 años de la llegada del primer ciudadano japonés al Uruguay, el Sr. Seiji Tsubota, me siento muy feliz y tengo el inmenso honor de recibirlos a todos Uds., en esta ciudad de Montevideo, la capital más austral del mundo.

Tenemos presente en sala a representantes de asociaciones japonesas amigas de los Estados Unidos, de México, de Perú, de Brasil, de Paraguay, de Chile, de Argentina, quienes han viajado para asistir a este evento,  para quienes les solicito un fuerte aplauso.

Agradezco a las empresas,  cámaras comerciales y todas aquellas personas  que han colaborado con sus auspicios y apoyos, para que este evento pudiera llevarse a cabo.
También hago extensivo a todas aquellas esforzadas personas que en forma voluntaria y anónima han trabajado mucho y muy duro para la organización de estos festejos.

Montevideo, además de ser la capital más austral del mundo, es la ciudad capital más lejana desde Tokyo,
es capital de la República Oriental del Uruguay, un país con forma de corazón, que ha acogido cálidamente a todas aquellas personas que llegaron a estas tierras desde lejanos rincones de este planeta como Japón.
Este país que en el gentilicio de sus ciudadanos naturales es ORIENTAL, debo decir que  en mi caso que soy nacido en esta tierra,  soy doble oriental,  por nacimiento y  por ascendencia.
Es decir soy oriental al cuadrado que  no es lo mismo decir que soy un “cuadrado oriental”.

La razón por la que decimos CENTENARIO DE LA LLEGADA DEL PRIMER CIUDADANO JAPONES AL URUGUAY, es porque la inmigración japonesa al Uruguay ha sido esencialmente indirecta, individual y no planificada. Casi todos los que llegaron fueron hombres, que lo hicieron desde los países que primeramente habían elegido para establecerse, como Brasil, Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú y Chile, pero posteriormente decidieron probar mejor suerte en Uruguay, conformando la segunda o la tercera emigración.

Con referencia al Sr. Tsubota, a quien homenajeamos en esta fecha, llegó en barco al Uruguay desde la casa matriz de Kobe, en el año 1908, para ocupar el cargo de gerente de la Casa Takinami, casa comercial que vendía artículos que importaba de Japón, la que se instaló sobre la calle Colón al 1426.

Me acuerdo que era un señor de baja estatura, con unos lentes redondos muy característico, y que lo visitábamos muy frecuentemente con mis padres en su casa de estilo colonial en donde vivía sobre la calle Médanos.
El señor, estaba casado con una señora Uruguaya llamada Elida, con quien no tuvo descendencia, pero crió como propios los dos hijos de ella, Gladys y COCO.

Su historia me toca muy de cerca,  debido a que mi padre, Eiji Ohno, que había inmigrado al Brasil junto con mis abuelos, llegó a Montevideo luego de viajar por tierra desde San Pablo, costeando sus gastos vendiendo caramelos.
Por esos  años mozo y soltero, en Montevideo encuentra la gran oportunidad de trabajar con el Sr. Tsubota en la casa TAKINAMI, que con su experiencia acumulada de venta de caramelos, hace muy buena carrera como vendedor. Todo anduvo bien hasta que esta casa comercial cerró por la interrupción de las importaciones desde Japón, debido al comienzo de la segunda guerra mundial.

Mi padre al quedar desempleado, cambió totalmente su rubro, y se dedicó al cultivo de flores.
Emprendimiento ayudado en sus comienzos por el Sr. Tsubota,  razón por la cual siempre mantuvo muy buenas relaciones y un sentimiento moral de deber que nace de la gratitud hacia esta persona.

El Sr. Tsubota lo trataba como si fuera su propio hijo, tanto fue así que cuando ve que los años pasaban y él seguía soltero, lo conminó  a conseguirse una esposa japonesa. Así mi padre por el deber o GIRI que le profesaba, regresó a San Pablo en donde conoció y se casó con Kesae Fugimoto,  quien a la postre fue mi madre.

Por lo tanto, se  puede decir que mi presencia HOY aquí en este momento, se lo debo en gran parte al Sr. Tsubota.

El Sr. Tsubota falleció en el mes de febrero del año 1973.
       
Hoy en Uruguay residimos entre japoneses ISSEI y sus descendientes (Nissei u Sansei) aproximadamente 383 personas, la gran mayoría dedicados al cultivo de flores.     
Somos unas 100 familias japonesas, que guardamos 100 historias, de trabajo honesto,  de mucho sacrificio con la que se han forjado una vida digna y respetada  dentro de la sociedad Uruguaya.

Todos nosotros, los NISSEI o segunda generación, podemos decir que hemos recibido el legado de nuestros padres de HONRADEZ, TESON y EMPEÑO, íntimamente relacionados con el ON, GIMU y el GIRI, valores morales japonesas con la que todos nuestros antecesores han forjado sus vidas, valores que nosotros  tenemos y debemos de inculcar a nuestros descendientes para los próximos 100 años.
MUCHAS GRACIAS

18/09/2008

Princesa Takamado

 princesa Takamado

 Princesa Takamado

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