| Legado de los antiguos samurai en Montevideo |
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Ikushi e Ikue Kubo Llegaron a Uruguay en enero para dar clases en la Asociación Uruguaya de Kendo Iaido, contratados por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón. Tanto Ikushi como Ikue descienden de familias de origen Samurai. La pareja cuenta con orgullo que 57 miembros de sus familias practican Kendo Iaido, que en Nagasaki ellos tienen su propio "dojo" (lugar donde se practican las artes marciales), y que entre sus ventajas están la de fortalecer el físico y el espíritu. Ellos sostienen que cada vez más uruguayos lo practican. Ataviados con impecables trajes típicos de pesada seda, Ikushi (65) e Ikue (54) Kubo se paran uno frente al otro y se hacen la reverencia. Cada uno lleva una "katana" (espada) en la mano y avanzan con pasos lentos y firmes, acercándose uno al otro hasta confluir en el centro en distintas figuras. De repente, lanzan un grito seco. Se miran fijo, los rostros serios, concentrados, impenetrables. Por más que se esfuerce el espectador que ignora la técnica, es imposible captar el significado y los beneficios de practicar estas artes marciales. Cuando terminan, otra reverencia. El matrimonio Kubo vive en Montevideo. Llegaron este verano a Uruguay, contratados por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), con el objetivo de enseñar Kendo y Iaido, dos artes marciales que tienen su origen en los Samurai, una élite militar que gobernó Japón cientos de años. Tanto Ikushi como Ikue son de Nagasaki, descienden de familias Samurai y lo demuestran a través de un símbolo que está bordado en la ropa que llevan puesta. La mujer pertenece a la familia Honda cuyo origen se remonta a "un súbdito de Tokugawa (1600-1867) que gobernó durante 300 años antes de la restauración, cuando terminó el régimen de los Samurai", explica Ikue a través de una traductora, porque la pareja sólo habla y entiende japonés. Y mientras ellos hablan con la traductora, uno se pregunta cómo se manejan los Kubo en la vida cotidiana en Uruguay sin hablar español, ni inglés. Sobre todo, porque no es la primera vez que están en el país; ya habían estado durante seis meses en 2007. "En Uruguay son muy amables y me entienden. Hablamos en japonés y si tenemos algún problema nos ayudan", responde Ikushi y reconoce que para él es muy difícil aprender el español. Dicen que en las clases que impaten en La Asociación Uruguaya de Kendo Iaido, también hablan en japonés. "En Kendo debemos entendernos sin palabras, leyendo la mente de la otra persona. Eso lo aplicamos en la vida diaria. Ese es el pensamiento de Kendo", dice la mujer. "Los alumnos lo entienden. De hecho, está aumentando el número de uruguayos que quieren aprender Kendo", agrega el marido. LAS CINCO VIRTUDES. La Asociación de Artes Marciales instruyó a sus miembros en "Las cinco virtudes de la espada": justicia, honor, valentía, cortesía y humildad. Las personas que practican Kendo aprenden a dejar a un lado el interés en uno mismo y la vanidad, para cultivar estas cinco virtudes. El Kendo también es excelente para obtener una buena postura. El entrenamiento comprende golpes y estocadas, desde una corta distancia, con la espada, lo que demanda gran habilidad así como fuerza física. Actualmente en Japón se enseña Kendo Iaido y Yudo en los liceos. Casi el 90% de los japoneses los practican. Luego de hacerse la última reverencia, Ikushi e Ikue explican que con el saludo del comienzo piden permiso, y con el del final agradecen y reconocen los errores que tuvieron comprometiéndose a mejorar. Al hablar del Kendo, Ikushi es categórico, "mejora el físico, enseña a respetar, refuerza el espíritu y la mente, las relaciones humanas, y a desarrollarse como ser humano". Un sable milenarioEl sable japonés, llamado katana, comenzó a ser utilizada en la época feudal del Japón, cerca de un milenio atrás, con la creación de la clase Samurai. El característico diseño curvo de su hoja y su único filo fueron creados especialmente para que el guerrero montado en su caballo pudiera cortar a su enemigo de arriba hacia abajo. Debido a su capacidad de producir heridas muy severas, era considerada una especie de "guillotina de mano".
El País Digital – 02.04.09
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